06.02.2017

‘A Luis Alemany Orella’ de Jaime López de Asiain

Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria

Carta de Jaime López de Asiain —Catedrático de la Escuela de Arquitectura de Sevilla y uno de los primeros directores de la Escuela de Arquitectura de Las Palmas (1973-1979)— dedicada a su amigo y compañero Luis Alemany Orella, fallecido el pasado 24 de enero.

‘A Luis Alemany Orella’ de Jaime López de Asiain

Ha muerto Luis Alemany Orella, un gran arquitecto, un buen profesor y un excelente amigo.

Luis fue mi primer contacto con Canarias y con la Escuela de Arquitectura de Las Palmas. Vino a recibirnos a Pilar y a mí, a nuestra llegada tras largo un periplo sabático por Berkeley y Atenas, donde recibí una carta de Javier Carvajal invitándome, conminándome como era su costumbre, a hacerme cargo de la escuela de Arquitectura de Las Palmas, recién creada, para substituir a Adolfo López Durán que hacía de director ausente desde Madrid.

Se lo agradecimos mucho, así como las gestiones para instalarnos con su habitual buen humor y afecto. Me ayudó desde el principio a aprender y realizar mis tareas de dirección y organización, desde portero hasta de limpiador de ceniceros, pues todo aquello era necesario en aquel edificio prestado en Tamaraceite donde nos instalamos “provisionalmente”. Su ayuda fue inestimable.

A los pocos meses nació mi primera hija canariona y Luis, cómo no, aceptó con gusto ser su padrino, tarea que desempeñó con gran eficacia y cariño.

Además de su ayuda en la Escuela tuve la oportunidad de colaborar con él profesionalmente en la redacción del Plan Urgente de Protección del Castillo de Castellar de la Frontera y Pueblo Antiguo, Cádiz, que no se hubiera podido realizar sin su ayuda. Se nos ocurrió la idea de reunir un equipo de alumnos con los que pasamos un verano levantando los planos de más de las 100 casas y del trazado urbano de este monumento nacional, que después de haberse abandonado corría peligro inminente de ser vendido a unos “tour operadores”.

La intervención de Luis fue clave no sólo en la redacción del Plan, que cuajó gracias a su amistad con Fernando Chueca, entonces Director General de Bellas Artes, sino también debido a su gran conocimiento y experiencia en la restauración histórica y a su ofrecimiento de utilizar su propio estudio para ello. Fue fundamental para su redacción y, para mÍ, extraordinariamente aleccionador. También para el grupo de alumnos que pasó con nosotros un verano entero de vacaciones tomando datos y levantando la historia de aquel conjunto de Castellar probablemente único en España y condenado al “turismo” al uso en aquellos tiempos. Este trabajo se expuso en la Escuela y en el Ayuntamiento de Castellar Nuevo y fue seleccionado para el premio nacional de Restauración del año.

Trabajar con Luis era una delicia, pues junto a su gran conocimiento y su carácter amable y colaborador, que me demostró en tantas cosas más durante aquellos años canarios, realizamos conjuntamente un programa de colegios e institutos en Teror, Castillo del Romeral, Santa Lucía y algún otro. En ellos pudimos aplicar los más amplios conceptos y detalles de la Arquitectura Bioclimática. Para mí supuso una experiencia fundamental en lo profesional y en lo humano.

No he podido olvidarlo, querido Luis, a pesar de los años transcurridos y del escaso contacto que hemos mantenido desde entonces debido a la distancia y a las circunstancias tristes de la vida.

Otros podrán hablar de tus magníficas realizaciones y de tus últimos años mejor que yo pero pocos podrán sentir tan profundamente tu pérdida y tu influencia en sus vidas, como gran amigo y compañero. Dios te guarde Luis.

Jaime López de Asiain

Noticias relacionadas:

25/01/17 Fallecimiento de D. Luis Alemany Orella